de nuevo a la ruta
En el mes de febrero del 2011 retome los caminos. Esta vez fue un viaje a pie desde Bogotá hasta villa de Leyva, un hermoso pueblo ubicado a 178 kilómetros de la capital, sobre la cordillera oriental. Normalmente este recorrido tarda 4 horas en un carro. llegue a mi destino en 5 días, compartiendo con la gente del camino y la naturaleza.
Villa de Leyva es un destino que atrae a todo viajero. Sin duda alguna merecerá las penas de un viaje a pie. Un pequeño pueblo de calles empedradas y casas coloniales. Fundado en 1572 y rodeado por hermosos y variados paisajes rurales, es uno de los pueblos más apreciados de nuestro país.
a veces olvidamos que el instante que vivimos podría ser el último .En realidad nunca lo recordamos, es por eso que dedicamos más tiempo a las trivialidades del día a día que a vivir las cosas que verdaderamente importan. Como dar un abrazo, agradecer sinceramente, vivir intensamente o simplemente decirle a las personas que amamos cuanto nos importan y lo felices que nos hacen con su compañía. Postergamos todo, siempre tan seguros de que tenemos toda una vida por delante para hacer esas cosas.
El plan es simple dejar atrás la gran ciudad y escapar a uno de sus satélites más hermosos y deseados, utilizando como único medio de trasporte mis piernas y dormir al lado del camino, retomando el viaje a pie de tanto tiempo atrás. Cumpliendo uno de mis grandes sueños, reencontrarme con la ruta y todas sus historias.
Es necesario que haga este viaje porque desde hace más de un mes no tengo otra cosa en la cabeza. Es el camino, mi camino. No estoy buscando otra cosa que no sea yo mismo. Mi destino.
Mi viaje empezó bajo un sol de media mañana un de 6 de marzo. Una pequeña carpa sujeta a mi maleta, mi sombrero, mis gafas, un libro, algo de comida, lo que traía puesto y una canción en el corazón, serian mi único equipaje.
La gente siempre me pregunta “no te da miedo estar solo en la carretera y exponerte a tantos peligros” y yo les respondí, temo más a la ciudad, a la rabia de la gente que pasea con afán y preocupaciones, a los malintencionados y las calles repletas de conductores intolerantes e irrespetuosos, a esos si les temo. Y es que hoy no sé si estamos más solos caminando por las autopistas, o paseando por la ciudad.
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Suesca fue mi primera parada, es un lugar tranquilo o por lo menos así parece entre semana. Uno de sus atractivos más importantes es su gran roca de escalada, justamente allí pase la noche. Mientras recorría el pueblo conociéndolo un poco, me hice a la compañía de una perrita, era un labrador criollito de color negro que me acompaño hasta el lugar donde arme mi carpa. Cuando empezó a llover y vi que la negra no se iba decidí dejarla entrar. Ahí bajo una larga noche de gotas que no dejaban de caer dentro, pasamos la noche en un espacio que era estrecho hasta para mi solo.
En las noches es imposible no comparar la forma en que se vive y se percibe la vida estando a solas con el mundo y los días en los que seguimos la monotonía que produce la vida convencional.
Temprano empiezo a caminar con energías renovadas y la motivación de ver una meta cumplida. Es importante viajar solo. Con música y buen tiempo el paisaje se alza increíble, las ideas se hacen claras Y te das cuenta de lo que eres capaz, en algunos momentos sentirás que no es tan fácil como creíste pero para entonces habrás avanzado tanto que el camino disipara cualquier duda.
Hay paisajes que se quedaran archivados en mi memoria. Pero los recuerdos nunca igualaran las experiencias vividas. Cuantas ideas se apoderan de uno, y una sensación de regocijo recorre el cuerpo después de toda una jornada de caminar. La gente que pasa estará pensando en lo que uno está haciendo, y uno de vez en cuando pensara en ellos. La topografía de mi ruta es increíble, el mundo está hecho de forma perfecta. Y un solo día en este planeta vale todo el mundo.
Este día pase por la laguna de sisca en el punto en el que el sol se encuentra en lo más alto del cielo. Descanse un tiempo prudente ahí para recuperar fuerzas, me bañe de aguas frescas y revitalizantes, y sentado frente al lago pensé que es necesario enfrentar a la naturaleza para liberar la mente, además una de las formas más eficientes de encontrar lo divino es sumergiéndonos en la creación de dios y abandonando un poco la nuestra.
Seguí mi camino a buen paso y llegue a Choconta, el primer productor de fresas del país. Días después, estando en villa de Leyva me entere que por largo tiempo fue un lugar muy importante para el desarrollo de la nación ya que ahí estaban situada unas antenas de telecom que durante mucho tiempo ayudaron a la comunicación del país.
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Villa pinzón y venta quemada son pequeñas paradas en el camino. Pueblos de gente trabajadora de sus tierras, algo parcos pero de costumbres sanas e intenciones claras. Los caminos del viaje fueron tranquilos, con tráfico regular pero no caótico. De buen clima en la mayoría del tiempo, poco empinados o descendientes y siempre ofreciendo imágenes a su alrededor dignas de despistarme.
El puente de Boyacá esta ubicado justo enfrente del cruce que desvía la carretera principal que va hacia Tunja de la que va hacia villa de Leyva. A pesar de los magnos monumentos y arreglos del lugar, lo que más inspira es ese pequeño puente, símbolo de la batalla más importante en la historia de nuestro país. Ademas para mi asevera que esta empresa mía, en otros tiempos no tuvo nada de interesante y hacia parte de la cotidianidad.
En villa de Leyva encontré gente maravillosa como sarita que viene desde Bélgica y consiguió contratos para enseñar clases de violín a niños del pueblo y tocar en las noches para los restaurantes del lugar. O martica la dueña del hostal que me hospedo, una mujer con corazón de oro que me ofreció todas las comodidades posibles a pesar de que no tenía con que pagarle y ella lo sabía. Muchos decidieron alejarse y vivir en un pequeño paraíso rodeado de todas las maravillas del campo.
Para llegar a villa de Leyva fue necesario poner los pies sobre el camino, pensar cada día en este viaje, desearlo, imaginarme en él y poner un día exacto de partida
Me quedo con olores que me transportaran a aquellos días donde caminaba junto al camino. Bajo el sol, golpeado por el viento y la lluvia en alguna ocasión, Hablando solo y cantando con la piel erizada de ver hasta dónde estaba llegando, todo lo que había recorrido y sintiendo la vida recorrerme.
Mi concepto de ciudad se ha transformado radicalmente. Dentro de ella las conductas son controladas por una conciencia colectiva que determina el orden y la forma en cómo se hacen las cosas. Estando en el camino, más cerca de lo natural, todo es simple, los compromisos y las convenciones sociales, desaparecen. La ropa, el comportamiento, los ideales. Lo único que importa es el momento.
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carlina -